
El año del automóvil en España ha tenido claramente dos caras. La parte positiva fue el notable aumento de las ventas de coches nuevos, acercando al país a sus cifras de matriculaciones prepandemia (siendo el alumno aventajado de los grandes de Europa en esta materia); pero por otro ha cerrado un segundo ejercicio consecutivo de caída de la producción. Según los datos recopilados por este periódico de las propias empresas y fuentes del sector, las fábricas españolas ensamblaron el año pasado más de 2,27 millones de unidades, lo que supone un descenso del 4,3% respecto a 2024. A falta de las cifras oficiales que Anfac, la patronal nacional de automovilísticas, publicará dentro de unas semanas, las plantas nacionales se alejan un poco más de las 2,82 millones de unidades ensambladas en 2019, una cifra con la que ya hay una diferencia del 19,5%.
