
La deuda soberana ha sido protagonista en el mercado financiero en estos días en los que el presidente de Estados Unidos Donald Trump ha agitado el avispero geopolítico con amenazas de invasión de Groenlandia y andanada de aranceles. Las aguas se han calmado de momento tras conocerse un acuerdo en el marco de la OTAN que de paso ha neutralizado el peligro de nuevos aranceles, pero los bonos soberanos han acusado el golpe del riesgo geopolítico y, como ha ocurrido en otras ocasiones, han acaparado la atención en los momentos más tensos. Incluso se ha abierto otro debate inimaginable cómo la UE podría emplear su cartera de deuda soberana estadounidense como arma de persuasión frente a Trump.
