
Las señales de alarma empiezan a resonar en el sector cervecero. El pasado lunes, el segundo fabricante mundial, Heineken, comunicó la salida de su presidente y consejero delegado, Dolf Van den Brink. Pese a que la compañía no compartió detalles de la decisión, la cervecera neerlandesa comunicó en octubre una reducción de sus previsiones de rentabilidad para el ejercicio, y sus volúmenes de ventas caían cerca de un 3% al cierre del tercer trimestre, tras completar un 2024 también a la baja.
