
Encaramos un 2026 en el que se presentan incógnitas políticas, sociales y medioambientales: desde si la izquierda debe fijarse o no en Mamdani para hacer frente al ascenso de la ultraderecha a si frenaremos la compra especulativa de vivienda. También regresan viejos temores, como la posibilidad de una tercera guerra mundial o un retroceso en la energía renovable para volver a apostar por la nuclear. Y en muchas de estas dudas sobrevuela la amenaza (o quizás promesa) de la inteligencia artificial. Pero también podemos ver nuevas formas de encarar estos retos y, quizás, algunas soluciones, como la reducción de la jornada de trabajo.
