Así fue enero en Galicia: el más oscuro en décadas y un 98% más lluvioso
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Monday, February 16, 2026
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Mes y medio con una decena de borrascas de alta intensidad prácticamente consecutivas y tan pocas horas de luz solar como no reflejaban los registros desde 1996. Galicia sobresale este invierno como uno de los lugares más lluviosos del planeta y ha cerrado, además, uno de los...
Mes y medio con una decena de borrascas de alta intensidad prácticamente consecutivas y tan pocas horas de luz solar como no reflejaban los registros desde 1996. Galicia sobresale este invierno como uno de los lugares más lluviosos del planeta y ha cerrado, además, uno de los eneros más oscuros y húmedos en décadas.
Los registros de lluvia y viento también son históricos en un invierno que no da tregua al noroeste peninsular, con un frente atlántico muy expuesto a fenómenos climáticos con nombre propio: Francis, Goretti, Harry, Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo, Marta, Nils y, la última, Oriana.
El anticiclón de las Azores, explican desde Meteogalicia, que habitualmente haría de barrera natural en el sistema de presiones para empujar las borrascas hacia las islas Británicas, se ha situado este invierno más al sur y el Atlántico manda un frente tras otro sin freno contra Galicia. “El mes de enero se caracterizó por la continua llegada de borrascas desde el océano Atlántico, conducidas por una corriente en chorro muy zonal y muy baja en latitud”, exponen en su último informe climatológico.
Y es que el enero gallego fue un 98% más lluvioso de lo habitual. La precipitación media acumulada fue de 290 litros por metro cuadrado, dentro de la serie histórica 1961-2026, casi el doble que los valores climáticos normales con los datos registrados en 16 estaciones de medición repartidas por el territorio. El récord lo marcó la sierra litoral del suroeste de A Coruña con entre 550 y 700 litros por metro. Ha llovido tanto, -explicaba el viernes la Conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez, que si cada gallego consume 128 litros de media al dia habría "agua para casi 113 años". Los técnicos calculan que la lluvia caída desde el 1 de enero supera los 14.300 hectómetros cúbicos, la necesaria para cubrir el consumo de los hogares gallegos durante más de un siglo.
Santiago: 28 días de lluviaFrancis, Goretti, Ingrid y Joseph fueron, según los datos de Meteogalicia, las de mayor incidencia. Esta última, en concreto, condujo a otro hito histórico: la activación de una alerta roja por lluvias en el interior de la provincia de Pontevedra el 26 de enero. Meteogalicia nunca había activado este nivel en una región más que acostumbrada a ver caer el agua del cielo, con 70 y 100 palabras registradas en gallego para referirse a la lluvia en todas sus variantes: orballo, chuvisca, salseiro…
En Santiago, ha llovido 28 de 31 días. 26 en A Coruña, 25 en Lugo y 24 en Pontevedra frente a los 18 de Orense, la provincia que más ha visto —aunque poco— el sol, especialmente en los valles del este, en las lindes con León y Zamora, donde las borrascas tropiezan con la orografía y pierden fuerza. De los 31 días de enero, únicamente en cuatro no fue necesario activar una alerta meteorológica.

La Xunta de Galicia activa alerta roja por lluvia y suspende las clases en el interior de Pontevedra
EFE¿Y el viento? Punta Candieira (Cedeira) o A Serra do Xistral, al norte de Lugo, registraron rachas por encima de los 130 km/h como Estaca de Bares (Ortegal) mientras que otras estaciones de A Costa da Morte (A Coruña) marcaron con frecuencia vientos racheados por encima de los 120 km/h. La madrugada del 12 de febrero, de la mano de Nils, hubo 794 incidencias contabilizadas por el 112 Galicia, particularmente en las dos provincias atlánticas que concentraron el 75%. Un tercio de las alertas fueron por caídas de árboles, 336, pero también por vías anegadas y se registraron 81 siniestros de tráfico. En total, los servicios gallegos de emergencia han sumado más de 50.000 llamadas y 7.600 emergencias relacionadas con los temporales.
La temperatura media, en cambio, se mantuvo en valores normales y sin grandes anomalías: en 8,3 grados en enero. Tres décimas más de lo habitual mientras los embalses rebosan al 100%, como el del río Eume. El agua embalsada en Galicia (2.908 hectómetros cúbicos) se situó en el 90,31% el pasado día 9, un 16% más de lo que marcaban hace una década y un 10% por encima del 2025. Mientras tanto, la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil mantiene el nivel rojo en el Miño en varios puntos críticos (A Peroxa, Ribadavia y Ourense), además del Louro (Tui) por su altísimo caudal. De reojo, miran al Sil en Valdeorras.
"Ya ha pasado antes"Con todo, un período tan prolongado de lluvias persistentes no es tan excepcional como parece. Desde Meteogalicia señalan que la distribución de las lluvias y la continuidad de las borrascas es lo que determina la sensación de que es un invierno sin final entre la ciudadanía, con una memoria climática más corta que la que reflejan los registros. Señalan, por ejemplo, que en 2025 varias estaciones de medición registraron incluso más precipitación acumulada que el mes pasado.
“Tampoco es un invierno de récord absoluto o que no haya pasado antes”, señaló la meteoróloga María José Soto a Europa Press, para recordar una sucesión de ciclogénesis explosivas en febrero del 2014.

El temporal de lluvias provoca la suspensión del tráfico ferroviario con origen y destino Vigo
EFECon todo, lo que va del 2026 ha sido una larga cadena de alertas rojas o naranjas por lluvias, episodios de nieve, viento y olas un día sí y otro también, cerrando parques municipales, suspendiendo actividades extraescolares y entrenamientos al aire libre y acordonando los accesos a la playa —como Riazor— y algunas carreteras de costa en puntos críticos como el acceso al faro de Meirás (Valdoviño), donde un gran temporal se llevó a varios miembros de la misma familia en 2014.
Un largo tren de borrascas con continuos avisos y apelaciones a la ciudadanía desde la Xunta para extremar las precauciones, evitar desplazamientos y alejarse de diques, rompientes y paseos marítimos, además de asir cabos y amarres. La flota gallega y el sector del marisqueo están entre los grandes perjudicados de la climatología adversa de enero, con los barcos amarrados y las lonjas semicerradas por la dificultad de faenar mar afuera o ría adentro, y la falta de producto. Sin pescado ni marisco para vender, pero con facturas que afrontar. "Es una catástrofe", exponen desde la Federación de Cofradías de Pontevedra, en boca de su presidente. Piden ayudas, la exoneración de las coutas de la Seguridad Social y la declaración de zona catastrófica. Y es que el exceso de lluvias tiene otra derivada sobre las rías; el aumento del caudal y el vaciado de los embalses provoca el descenso de la salinidad en las aguas que nutren a los bancos marisqueros y el bivalvo muere por exceso de agua dulce.
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