Back to News
🇲🇽
Opinión1 hours ago

Simone Weil: Detenerse, callar y mirar al otro sin esperar nada a cambio

vanguardia.com.mx

Friday, February 13, 2026

4 min read
Simone Weil: Detenerse, callar y mirar al otro sin esperar nada a cambio
Share:

En su más reciente texto “Sobre Dios: Pensar con Simone Weil”, Byung-Chul Han, filósofo y ensayista, experto en temas culturales, reinterpreta la obra visionaria de la filósofa, activista política y mística francesa, Simone Weil (1909 – 1943). En este breve ensayo, que es continuación de su traba...

En su más reciente texto “Sobre Dios: Pensar con Simone Weil”, Byung-Chul Han, filósofo y ensayista, experto en temas culturales, reinterpreta la obra visionaria de la filósofa, activista política y mística francesa, Simone Weil (1909 – 1943). En este breve ensayo, que es continuación de su trabajo filosófico, donde aborda temas sobre la tecnología y los efectos del neoliberalismo en los diversos aspectos de la vida humana, la comunicación, la vigilancia, el consumismo, la autoexplotación, la transparencia. Ahora Han, a través de Weil, nos invita a redescubrir el vacío, el silencio, la atención y la trascendencia como formas de vida posibles y necesarias.

En un mundo donde todo es deprisa y todos están obsesionados con acelerar hacia delante, la distracción y el ruido digital se vuelven agobiantes. La sobreexposición que armamos de lo privado, lo hace público. Según Han, lo llevamos al grado de tornarlo pornográfico. El acto sexual en sí es privado, lo que lo hace pornográfico es cuando se hace público. Así sucede cuando simples actos privados, como disfrutar un desayuno o una taza de café, son sobreexpuestos en las redes sociales: los hacemos públicos. Esas prácticas continuas de sobreexposición contribuyen, sin proponérnoslo, a conformar una sociedad pornográfica.

TE PUEDE INTERESAR: La prueba PISA pone en evidencia a México: ¿por qué seguimos reprobando?

El llamado de Simone Weil a hacer pausa, a prestar atención en este mundo hiperacelerado, vuelve a retumbar: “detenerse, callar y mirar al otro sin esperar nada a cambio” se vuelve imprescindible. En su ensayo, Byung-Chul nos invita a “pensar con Simone Weil”, a encontrar juntos una brújula ética y espiritual que nos permita vivir hoy con sentido frente a un mundo dominado por el rendimiento, el consumo de ficción y la hiperactividad.

A lo largo del texto, Byung-Chul entrelaza y desmenuza los siete conceptos de Weil: atención, descreación, vacío, silencio, belleza, dolor e inactividad; así como las heridas contemporáneas: la saturación digital, el individualismo, la pérdida de sentido y el colapso espiritual. A través de los planteamientos de Weil, nos lleva de la mano hacia un mundo muy distante al de las redes digitales: una vida más libre, más honda, menos sometida al ruido y a la eficiencia.

Han sostiene que hoy vivimos en una sociedad de la adicción, una sociedad que no deja concentrarnos, que el smartphone es una máquina digital de adicción. La digitalización nos amolda a que todo esté a la mano. Y la información que recibimos por los medios digitales tiene un margen de actualidad extremadamente corto. Como apunta Weil: “La atención requiere una duración; por eso no podemos mantenernos atentos a lo que cambia”. De hecho, todo cambia muy rápido.

TE PUEDE INTERESAR: La era de la inmersión, cuando los jóvenes prefieren el marketing sensorial

Por otra parte, toda capacidad creadora del ser humano tiene su origen en la atención profunda. Pero el ruido digital no la permite. Simone Weil dice que todo genio debe su inspiración a la humildad, a la espera paciente. En este sentido, dice Han que Simone Weil observa: “El genio es el poder sobrenatural de la humildad en el ámbito del pensamiento”. Y agrega. “En Sócrates, el pensamiento posee la intensidad de la oración. En “El Banquete”, se recoge una célebre anécdota sobre este filósofo que demuestra hasta dónde podía llegar su atención sobrenatural, divina, incluso. En este, Sócrates constituye el prototipo del genio de la atención. Para pensar, se colocaba en posición de rezo: “En efecto, habiéndose concentrado en algo, permaneció de pie en el mismo lugar desde la aurora meditándolo, y puesto que no le encontraba la solución no desistía, sino que continuaba de pie investigando. Era ya mediodía y los hombres se habían percatado y, asombrados, se decían unos a otros: ‘Sócrates está de pie desde el amanecer meditando algo’. Finalmente, cuando llegó la tarde, unos jonios, después de cenar –y como era entonces verano–, sacaron fuera sus petates, y a la vez que dormían al fresco, lo observaban por ver si también durante la noche seguía estando de pie. Y estuvo de pie hasta que llegó la aurora y salió el sol. Luego tras hacer su plegaria al sol, dejó el lugar y se fue”.

Y como apunta Weil: “La capacidad de prestar atención es la forma más pura y rara de generosidad”. Weil sin conocer los celulares ni las redes sociales, dispositivos dispersores de la atención, nos advirtió que hace falta entrenarnos para contar con una atención sin prisas.

[email protected]

Read the full article

Continue reading on vanguardia.com.mx

Read Original

More from vanguardia.com.mx